La escena se repite
Un joven con cuchillo escondido en el pantalón, un señor con machete envuelto en una bolsa 'porque iba pa’l trabajo', o el clásico que dice que la navaja es 'pa’ pelar mango'. La Policía, cansada de excusas, se les planta al frente, los registra y les decomisa el filo antes de que se convierta en noticia roja.
Armas blancas
La cacería no ha parado. Solo entre julio y lo corrido de agosto, más de 1.500 armas blancas han pasado de las manos de los ciudadanos a las bodegas de la Policía. Cuchillos de cocina, machetes oxidados, puñales con mango improvisado y hasta tijeras de costura han sido encontrados en controles que se despliegan en barrios, zonas comerciales, parques, terminales y cualquier punto donde la gente se amontone.

Dato
En lo que va del año, ya van más de 10.000 armas blancas incautadas. Y eso sin contar las que los dueños botan al ver de lejos el uniforme verde.
Los operativos no distinguen horario, de día, de noche, con sol o con aguacero, los uniformados se toman las calles con un objetivo claro, evitar que una discusión por un 'me empujó' termine en tragedia.